“Como siempre, entre los galochas no hay maestros y alumnos fijos sino que todos enseñan y todos aprenden según el día. “
SASTURAIN, Juan. “Suspiria, la sentimental, maestra de maestros”. Los Galochas. Editorial Sudamericana. Buenos Aires, p. 22.
Este año en la Feria del Libro me compré, entre otros, un libro de Juan Sasturain, Los Galochas. Hacía bastante que le había echado el ojo, sobre todo por los dibujos de Liniers. Por ello, cuando me tenía que decidir en el stand de Editorial Sudamericana qué comprarme para que el dibujante me pudiera garabatear, lo primero que busqué fue ese libro.
Cuando llegué a casa estaba contentísima. Ya me veía en el colectivo leyendo, completamente absorta en el mundo de los galochas. Ni me imaginaba que el ritmo de mi lectura no dependería de la frecuencia del 60, sino de las visitas de Clara, mi prima de siete años y quien sería mi copiloto infaltable en el viaje propuesto por el señor Sasturain.
Con Clara discutimos muchísimas cosas sobre la obra. El primer tema que captó nuestra atención se relacionaba con el alquiler de países; creo que en la página 6, justo al lado del señor con barba. Luego, un día analizamos los vestiditos de los galochitas en la página 12. También, cuando leímos “Pelafustán, el primero y último Tiarca de los galochas” hablamos sobre democracia, monarquía y contamos cuántos galochas nos miraban en las páginas 14 y 15. Incluso, me acuerdo de la vez que charlamos sobre las editoriales y los grupos editoriales; me descolocó completamente cuando me dijo que si una editorial grande compraba a otras más chiquitas todos los libros saldrían iguales, con las mismas palabras, del mismo tamaño. ¡Me tendría que estar leyendo ella!, pensaba.
Hoy leímos “Matienzo, el domador permisivo”, penúltimo cuento. Luego de terminarlo y ver que nos faltaba solo uno más me dijo despacito: no leas ese. Lo cerró y se fue al living. Creo que se dio cuenta.

cata! pasaba para ver cómo anda tu vida, y como siempre me encantaron tus relatos.
saludos a clara!
… no se si sabes Cata que son las galochas. Obviamente no me estoy refiriendo a los protagonistas del libro. El abuelo Baby tenia un par y son unos zapatos de goma, tipo alpargata o mocasín, pero todo de goma, suela y capellada, y se usaban los días de lluvia arriba de los zapatos para protegerlos.
Esto por ahí no viene mucho al caso, pero es un pequeño aporte al conocimiento.
… según el día, unos aprenden y otros enseñan. En particular, cada vez que entro a tu blog son días de aprender.
Gracias por llevarla a Clara en este “viaje” de los Galochas, por enseñarle y hacerla pensar.
Papá de Clara