Clase de Economía: curva de la demanda, curva de la oferta, maximizar el beneficio, 2,5,78,2,5,18,1,8, ftyh, fhyhd, weptkb, …, …., …, . Santi está atrás mío. Expresión correcta y automática; la lapicera, el cuaderno, el banco y su bolso. Cuando de repente se pierde. Sus manos ya no le pertenecen, el trazo negro construye un sendero distinto, completo, infinito. Ya no lo encuentro más. Las cuatro paredes me empujan, me expulsan. Y él está perdido…¿o los perdidos somos los otros?
La Utopía en Bits Mayo 5, 2008
El domingo 4 de mayo, La Nación apareció en las calles con un flamante título rojo en su suplemento Enfoques: “El Mayo Rebelde. Legado y actualidad del 68 francés”. En una serie de artículos lo que se hizo fue analizar las repercusiones, relecturas y observaciones durante estos 40 años en los que se intentó entender y aprehender las consecuencias (si es que las hubo) de aquel inspirador movimiento. Varios personajes fueron mencionados. Desde Daniel Cohn-Bendit (líder de aquellos defensores de la imaginación), hasta el actual presidente fráncés Nicolas Sarkozy, aparecieron en ese informe.
Luego de leerlo, Marcela -mi madre- y yo comenzamos a discutir sobre el tema. Más o menos opinábamos lo mismo (que la autora hizo bien en destacar que Sarkozy estaba en la primaria durante la lluvia de los adoquines). Sin embargo, el comentario con el que Marcela finalizó su exposición sobre el tema me dejó perpleja y me hizo entender al mandatario francés; en él estableció la inexistencia o el fracaso de las utopías en la sociedad actual. La razón principal de mi desconcierto fue que no estaba escuchando a mi mamá, sino a toda su generación. Con sus 47 años, lo que ella me había mostrado era el desencanto de su época. “Mi generación, luego de decepcionarse y fracasar en una lucha por utopías, concluyó en que no eran posibles”.
¿Tenía razón? ¿Realmente acabaron o simplemente no las distinguimos de tan cerca que están a nosotros? Una, por lo menos, sigue vigente y pisando fuerte desde hace bastante. En efecto, las utopías todavía existen, el tema es que hoy en día las escribimos con unos y ceros. Digitalización, interactividad, convergencia. Todo un arsenal tecnológico dispuesto a democratizar el mundo, abrir las barreras de la comunicación, del espacio, del tiempo…y andá a saber hasta dónde nos podrán llevar. Como es claro, todo esto viene unido indefectiblemente a ideologías políticas, económicas y hasta filosóficas. El conflicto es que ahora ellas se expresan con números, no con palabras y la gran mayoría no somos capaces de leerlas, de comprenderlas. Entonces, ¿qué hacemos?. Las ignoramos, las aceptamos o, peor, las naturalizamos.
Aquí es donde, creo yo, podría entrar la superación de aquel mayo exhortada por un ya maduro Cohn-Bendit. Él nos habla a nosotros, a los jóvenes perdidos en la neblina digital y nos pide que “pasemos a otra cosa”. Pero no que “liquidemos su herencia”, sino que nos comprometamos con las reglas del juego establecidas, a mejorar lo que sabemos no está funcionando bien. “Los cambios deben realizarse dentro de la libertad de los sistemas democráticos, del Parlamento; es allí donde se debe aportar la reforma que lleve a una transformación. Ubicándonos en los márgenes, decía, para empujar y modificar, pero no en los extremos excluyentes. La reforma constante es innovación, creación y diferencia. Como vemos cobra una jerarquización que no tenía en aquel momento.” Para ello, esta generación, mi generación, necesita enterarse de que la política no está muerta. Vive, respira, y crece a una velocidad de varios Gb por segundo; tenemos que subirnos a esa ola antes de que nos arrastre a todos. Ahora, más que nunca, necesitamos un poco de imaginación en el poder, pero con todas las letras.
